“Hacer abdominales”… ¿la única manera de trabajar tu espalda?

A mi abuela le encantaba el té verde. Decía que es bueno para todo, para la presión arterial, para la densidad ósea, que tiene propiedades antiinflamatorias… No voy a ser yo quien discuta a mi abuela.

Lo que no encontraría demasiado lógico de todas formas, sería que fuera un médico el que recetara té verde para cualquier enfermedad. Si nos ponemos serios, nos damos cuenta de que esto no es tan fácil. Cuando se prescribe un medicamento se tiene que tener clara cuál es la enfermedad a tratar, se deben analizar las propiedades químicas de la sustancia, se debe tener en cuenta que reacciones puede comportar en el cuerpo de cada persona… La salud de la persona es un asunto demasiado importante como para no ser lo más rigurosos posible.

Es por esta razón que cuando tengo clientes que vienen a verme y me dicen que el médico les ha dicho que deben hacer natación para corregir sus dolores de espalda, les hago la misma analogía del té. Hoy en día, además, se ha añadido el “haz abdominales” al repertorio de soluciones para el dolor de espalda. ¿No deberíamos ser un poco más rigurosos con las conclusiones a las que llegamos en determinadas situaciones? ¿Realmente creemos que “hacer piscina” o “hacer abdominales” es suficiente para conseguir la salud que pretendemos?

Los abdominales son unos músculos que intervienen en la mayoría de movimientos que realizamos con nuestro cuerpo. Andando, saltando, levantándonos de la silla, estornudando o riendo!!! Es decir, para recetar “hacer abdominales” de manera completa, deberíamos escribir una lista de ejercicios casi inacabable. Por lo tanto, debemos buscar la manera de ser más concretos.

Creo que lo que deberíamos hacer es buscar el por qué nos duele la espalda. Orígenes puede haber muchos, pero el más común es la debilidad muscular. Cuando la musculatura de nuestro cuerpo no está lo suficientemente fuerte para soportar las cargas que nos encontramos en nuestra vida diaria, es posible que “hacer piscina” o “hacer abdominales”  empeoren nuestra situación. Más que nada porque estas prescripciones son muy abiertas, nada específicas en su realización.

En este sentido, técnicas como la Activación Muscular o el Shortening Training nos ayudan mucho a ser específicos en el trabajo de refuerzo de la musculatura de nuestro cuerpo que realmente lo necesita. Para, de esta forma, poder pasar a realizar acciones más integradas, más “generales” o “funcionales” como se dice hoy en día.

Como ya he comentado antes, la musculatura abdominal trabaja casi siempre estabilizando nuestro cuerpo. A lo mejor, un gran trabajo abdominal, una vez toda la musculatura estuviera bien condicionada y preparada, sería ir a ver una obra del “Tricicle” y no parar de reír durante una hora y media seguida! Eso sí sería funcional!






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