¿Cómo saber tu estado de inflamación?

En este blog hemos comentado numerosas veces lo importante que es tener un sistema inflamatorio equilibrado. Dicho equilibrio de proinflamación-antiinflamación debe ser el adecuado para que nuestro organismo no responda de manera exagerada a microorganismos externos o directamente, no actúe. 

Cuando hablamos de obesidad (aunque el tema de la inflamación puede relacionarse con problemas en el intestino, sistema nervioso, etc) el estado de inflamación corporal es un aspecto fundamental, ya que potenciará negativa o positivamente todas aquellas estrategias que utilicemos para perder peso. Por eso es necesario, como siempre decimos, pruebas objetivas para saber cómo estamos. Os mostraremos las más comunes.

Proteína C reactiva. La proteína C reactiva o PCR es una proteína segregada por el hígado que se encuentra en el plasma sanguíneo y que se une a la fosfocolina de las células muertas. De entre los diferentes test que nos encontramos, podemos encontrar los niveles extraídos de momentos puntuales o agudos y los realizados para medir la inflamación basal, gracias a una medición más sensible. Cuantos más altos sean los niveles, más inflamación tendremos.

Citoquinas como IL, TNF-a, etc. Las citoquinas intervienen en los procesos inflamatorios, como soldados que van a la guerra. Un número muy elevado de manera constante indica que existe inflamación de manera generalizada por todo el cuerpo.

Perfil de ácidos grasos. Dentro de toda la amalgama de ácidos grasos poliinsaturados y su importancia en la creación de eicosanoides, algo fundamental es un correcto equilibrio de ácidos grasos omega 3-6. Esta prueba nos indica la cantidad de cada ácido graso y permite establecer si ese equilibrio se cumple.

Estas tres pruebas nos darán información suficiente para saber nuestro estado de inflamación (incluso una de las tres podría darnos pistas suficientes). Y lo mejor de todo es que es posible saberlo con un simple análisis de sangre.






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