Cuando el hambre se convierte en obsesión

Por normal general, en la actualidad, la población basa su alimentación en la necesidad imperiosa de comer cada tres horas. No sólo nos dicen que comamos 5 o 6 veces al día, sino que esa hambre voraz es algo normal. Pues bien, si estás en esa situación, no la consideres como algo normal. Esto es debido a un desequilibrio hormonal producido por malos hábitos alimenticios.

Muchas personas no son capaces de controlar su apetito, y por lo general, terminan cayendo en una espiral de pequeños "pecados" que provocan no conseguir los objetivos marcados. No debemos sentirnos culpables, ya que este hábito es totalmente normal si nuestra dieta es tal como nos indican los organismos oficiales. Comer alimentos que producen un pico de insulina muy alto y que bajan rápidamente, provocan señales hormonales que nos incitan a comer. Una dieta basada en alimentos muy insulínicos nos obligan a comer cada dos o tres horas. La cuestión radica en que no es normal esa necesidad de comer en tan pocas horas.

Lo primero que habría que hacer es cambiar los hábitos: basarnos en alimentos poco insulínicos como las grasas y en menor medida, las proteínas. El queso o los frutos secos pueden ser grandes aliados para saciarnos y no tener esa necesidad de comer cada poco tiempo. Su alto contenido en grasas saturadas hace que no se produzcan esos picos de insulina, y nuestra necesidad energética se vea satisfecha. Pero dos alimentos no cambian un hábito, sólo sirven en aquellas personas que están haciendo una transición hacia un mundo sin azúcar.

Como conclusión: un postre de frutos secos puede hacer que te sacies y no comas en varias horas. Evita ese deseo de dulce al terminar la comida.






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