El ayuno y sus grandes beneficios

A estas alturas ya sabemos que cualquier mensaje que provenga de los organismos oficiales huele a "chamusquina". Uno de ellos es el de consumir cada 3 horas, ya que si no lo hacemos nuestro cuerpo se queda sin nutrientes. Ésta es una de las afirmaciones más descabelladas y poco fundamentadas que hemos escuchado. Por desgracia, muchos nutricionistas, endocrinólogos e incluso médicos las siguen a pies juntillas, ya que más que estudiar bioquímica, prefieren hacer lo cómodo y seguir las directrices marcadas. Como si lo primero no fuera acabar con la obesidad creciente.

Por otro lado, diferentes culturas y religiones han utilizado el ayuno esporádico como herramienta para purificar el cuerpo. ¿Qué parte de verdad y mentira existe sobre esto? Vamos a poner algunas cosas claras, aunque todavía queda mucha investigación que realizar en humanos. Resumimos los puntos claves:
 

  1. El ayuno es un estado natural del cuerpo y con el que nuestra especie ha tenido que lidiar durante toda su vida durante nuestra evolución. Si nuestro cuerpo no tuviera mecanismos para trabajar y funcionar en estos estados, hubiésemos desaparecido.

  2. No todo el mundo tolera de la misma manera la ausencia de glucosa y la administración de los diferentes sustratos energéticos. Quizás, antes de realizar ayunos, sería adecuado empezar con una alimentación menos insulínica y que permita utilizar no sólo la glucosa como sustrato energético.

  3. Existen diferentes tipos de ayuno, aunque los más beneficiosos suelen ser aquellos que sobrepasan las 16 horas, ya que la hormona del crecimiento, adrenalina y noradrenalina aumentan exponencialmente en estas fases y son las que permiten una mayor lipólisis o quema de grasas. Un régimen de 24 horas puede ir bien a ciertas personas, mientras a otras quizás les beneficie más uno de 48. Es cuestión de ir probando.

  4. Si durante el ayuno entramos en cetosis (utilización de cuerpos cetónicos), es un buen indicador de que estamos utilizando los sustratos que nos interesa. Una persona con un mal hábito alimenticio no entrará tan fácilmente en cetosis y no se beneficiará tan bien de esta herramienta.

  5. Para personas con alta insulina en ayunas o prediabéticos, es una de las herramientas más efectivas que existen, por no decir la que más, ya que si no hay alimentos, no hay respuesta de insulina, por lo que la sensibildiad a esta hormona aumenta.

  6. Hay muchos que ven peligrar su masa muscular al realizar el ayuno. La gluconeogénesis (el uso de aminoácidos provenientes de la musculatura) es mayor o menor en proporción a nuestro porcentaje graso, según indican los estudios. Por lo tanto, tener un porcentaje graso moderado y un entrenamiento de fuerza asegurará que no pierdas esa tan valiosa masa muscular.

  7. Ayuno no es igual a desminuir calorías. Son efectos hormonales totalmente distintos. Mientras que en uno desarrollas un efecto de movilización de grasas, en otro entras en un estado de disminución del metabolismo basal, que no es nada indicado y es el típico efecto de las dietas que restringen calorías. Por lo tanto, al hacer un ayuno, debemos asegurarnos que al día siguiente o los días que no estamos en ayuno ingerimos las calorías necesarias y tenemos el hábito correcto.


Lo mejor de ayunar es su precio: 0. No es una pastilla, ni es un ingrediente secreto que viene de las estepas rusas. Sólo basta con dejar de comer durante unas horas. Los efectos positivos del ayuno son numerosos, e incluso como entrenadores hemos observado que la inflamación desciende y la contracción muscular puede llegar a ser de mejor calidad.






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