El momento HARAJUKU

Seguro que el nombre de esta entrada te suena a chino. Casi aciertas. Es japonés. Lo que no te sonará a chino es el contenido del post, estoy casi convencido. A no ser que seas de esas raras avis que consigue todo lo que se propone (por favor escríbeme y cuéntame cómo lo haces), lo siguiente te suena:

Quieres quitarte unos kilos (muchos o pocos, eso es igual), o quieres ponerte en forma. Cada 31 de Diciembre te planteas comenzar con ello, aprovechar la inercia de un año que entra para cambiar cosas. Estás supermotivado, dispuesto a todo, tienes el cuchillo entre los dientes para empezar ya… Y te pones a ello. Y antes de acabar el mes de Febrero, sin saber cómo ni por qué, de repente, ese objetivo ya no es tan importante. 

Ya lo intentaré en un par de meses, cuando llegue el buen tiempo y haya que ponerse el bañador. Entonces seguro que lo consigo…

¿Cuál ha sido el problema? Lo primero que solemos pensar es que nos faltan conocimientos, que como no sabemos exactamente qué hacer, no lo hemos conseguido. Primer error.

No te engañes. Aunque no seas experto en actividad física, doctor o nutricionista, sabes más o menos qué tienes que hacer. Hoy en día, al margen de sutilezas, esta información está al alcance de todos. Sabes que deberías hacer ejercicio X veces a la semana, sabes qué alimentos deberías comer, pero sobre todo, sabes que alimentos deberías evitar en la medida de lo posible.

Tal y como cuenta Tim Ferriss en su libro “El cuerpo perfecto en 4 horas”, del que hablaremos más en este blog (en ProTraining somos fans del sentido común y la falta de prejuicios que destila), básicamente hay 2 motivos por los que a la gente se nos da fatal seguir consejos (y cito casi textualmente):​

  • No ha habido un momento HARAJUKU. El dolor no es lo bastante doloroso. Es un “me gustaría”, no un “debo conseguir”

  • No hay seguimiento consistente, luego no hay conciencia, luego no hay un cambio conductual. Esto enlaza con la siguiente frase, también del citado libro.


 “Si la mayoría de la gente sólo hiciera algo, por poco que fuera, descubriría que consigue una versión del resultado que busca. Hay que dejar de desear y empezar a actuar.”

El momento HARAJUKU es ese punto en el que ese “me gustaría” se convierte en un “tengo que”. Ferriss dice que no tiene demasiado sentido actuar antes de que ocurra. Y suele ser doloroso. Tiene que ser así, para provocar el impulso de verdad.

Yo no hace demasiado que tuve el mío, al darme cuenta de que no sólo mi forma física no era buena, si no que empezaba a considerar tener molestias como algo habitual. Yo, que me dedico a mejorar el estado físico de mis clientes, no era capaz de mejorar el mío propio hasta un nivel mínimamente aceptable. Decidí inscribirme a un triatlón, y acto seguido contacté con un entrenador para que me dirigiera los entrenamientos, totalmente consciente de que necesitaba una figura que me impusiera objetivos para cumplirlos (triste pero cierto). A día de hoy sigo entrenando (y lo disfruto cada día más), mi forma física ha mejorado mucho, y siento que estoy preparado para objetivos mayores.

Recuerdo un caso muy llamativo que me sucedió hace años, cuando trabajaba como consultor en una gran cadena de centros deportivos, y mi trabajo consistía básicamente en conseguir inscribir clientes a un centro que aún no estaba abierto. El cliente en cuestión (mediana edad, más o menos activo toda su vida…) vino al centro, se informó de todo (instalaciones, condiciones, precios…) pero no se inscribió. Pasé varias semanas llamándolo puntualmente para ver si lo había pensado y decidía inscribirse, pero de manera muy educada (y sistemática) declinaba mi oferta. De repente,  3 o 4 meses después, vino al centro, preguntó por mi (con nombre y apellidos), y se inscribió. Su momento HARAJUKU tuvo lugar en el metro, el día anterior, tras perseguir a un ladrón que le había robado el bolso a su esposa. Tras una breve persecución se dio cuenta de que su forma física no era ni de lejos la que pensaba, y mientras jadeaba exhausto, se sintió tan mal (tanto física como mentalmente), que decidió tomar decisiones. A las 9 vino a inscribirse y a las 9,15 estaba entrenando.

¿Y tu… ya has tenido tu momento HARAJUKU?






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