¿Entrenas potencia? Piénsalo dos veces

Cuando hablamos del entrenamiento de potencia, se nos viene a la cabeza deportistas saltando con pesos lastrados, sentadillas a toda velocidad en máquinas multipower, etc. Sin embargo, este tipo de entrenamientos puede que cause más riesgo que beneficio. Y lo explicaremos de manera muy sencilla, como siempre intentamos en Protraining.

Si la potencia es igual a la fuerza por la velocidad (P=FxV), tenemos dos variables con las que trabajar: fuerza y velocidad. Si la fuerza la podemos trabajar mediante contracciones musculares (atrayendo origen e inserción de un músculo aplicándole una resistencia), sólo nos queda la velocidad. ¿Y cómo entrenamos la velocidad?

Arthur Jones lo supo hace más de 40 años, lo avisó, y sus palabras quedaron en papel mojado. Pero algunos, entusiastas de su legado y sus bases del entrenamiento, recordamos sus palabras en algo tan sencillo y tan mal ejecutado como es el trabajo de potencia. Arthur Jones sabía que no existe transferencia cuando aplicamos carga extra en un gesto deportivo, o modificamos el patrón de reclutamiento, porque el control motor cambia. Y cuanto más próximo esté esa modificación del ejercicio respecto a aquella cualidad que queremos entrenar, más interferirá en esa facilitación sináptica, más cambiaremos el control motor y por lo tanto, más empeorará la eficiencia del gesto.

Si crees que saltar con un chaleco, hará que saltes más alto, estás equivocado. Si quieres saltar más alto, mira de nuevo la fórmula. Entrena específicamente la musculatura y salta, salta y salta. Al final, de lo que se trata es de desarrollar una habilidad, y esa habilidad sólo mejorará si la practicas.






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