¿Los atletas son realmente más rápidos, mejores?

​Reconozco que daba por sentado que, a pesar de que los avances científicos y tecnológicos tenían su peso, era evidente que los atletas eran cada vez mejores. Después de ver la charla y reflexionar un poco, ya no lo tengo tan claro en muchas ocasiones. 

El dato que David Epstein da sobre la diferencia real que existiría a día de hoy entre Usain Bolt y Jesse Owens (en 1936!!), teniendo en cuenta las condiciones de la marca ceniza vs el tartán actual, los tacos actuales vs los agujeros en el suelo que tuvo que cavar Owens me parece alucinante.



Como entrenador, a día de hoy estoy convencido de que todavía queda algún margen para seguir mejorando marcas en el deporte profesional. Al margen de los avances científicos, como dice el autor, utilizando como ejemplo a Kilian Jornet, el espíritu humano es algo increíble. Aunque quizá ese margen no sea muy grande en muchas ocasiones. Lo que sí tengo muy claro es que tenemos un gran margen de mejora para conseguir esas marcas a un coste mucho más razonable para el cuerpo del deportista. 

Sé que suena a utopía, pero me niego a pensar que la única manera de conseguir esas marcas es “rompiendo” literalmente el cuerpo. Se puede entrenar muy duro e intentar prolongar al máximo la vida útil de las articulaciones. Creo que el futuro debería ir por ahí. Incluso pensando en términos económicos, para un deportista de alto nivel, ¿cuánto dinero puede suponer uno o dos años más de buen rendimiento…? Ahí lo dejo.

Evidentemente el deporte de élite tiene sus riesgos, pero creo que hay una cuestión educativa bastante limitante en este aspecto. Asumirlo de salida es un error. Ojalá no tarde mucho en empezar a cambiar esta mentalidad en los deportistas de élite. Sobre todo porque para bien o para mal, son ejemplos para el resto de la población.

Un guiño final; Jesse Owens no hacía estiramientos. “No estiro nunca. Los caballos que corren tampoco lo hacen”. Curioso, ¿no?






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