Más allá del equilibrio omega 3-6

Dentro del mundo paleo, e incluso cuando sales de él, nos encontramos con una afirmación bastante contundente que intenta explicar el sobrepeso actual. Esta afirmación es que existe un desequilibrio de ácidos grasos omega 3-6 en favor de estos últimos, favoreciendo un estado proinflamatorio y generando esa cascada inflamatoria, causante entre otros factores del sobrepeso y la obesidad.

Si bien dicha afirmación no es errónea, tampoco es del todo correcta, ya que no se está siendo del todo preciso. El ácido graso omega 3 alfa linolénico (ALA) y el ácido graso omega 6 linoleico (LA) son los primeros de la cadena de ácidos grasos omega 3 y 6. Éstos, mediante elongasas y desaturasas iran transformándose en los conocidos ácido araquidónico o AA, EPA o DHA. Sin embargo, no todos los ácidos grasos omega 6 son proinflamatorios, como nos suelen decir.

Los ácidos grasos DGLA y GLA son antiinflamatorios, y sí, son omega 6. Pueden ser tan necesarios como el EPA y DHA, familia de los omega 3. Sin embargo, no son tan conocidos, ya que la simplificación permanente de un tema complicado como son los ácidos grasos poliinsaturados, los eicosanoides, y su importancia en la comunicación celular, hace que al público en general (e incluso muchos médicos) se les escape la información completa.

Por lo tanto, para resumir, debemos saber que los ácidos grasos omega 6 no son sólo esenciales e imprescindibles, sino que gracias a ellos encontramos sustancias proinflamatorios y antiinflamatorias. El problema surge cuando existe un desequilibrio no ya entre omega 3 y omega 6, sino entre los diferentes ácidos grasos DHA, EPA, DGLA y GLA, además de la suma importancia que tiene la insulina en el equilibrio de éstos.

Es un tema complicado que iremos desarrollando más adelante en los siguientes artículos, de manera muy sencilla, aunque en el curso de Nutrición Evolutiva que empezamos en 2016 lo desarrollamos con detalle.






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