Unas pocas preguntas incómodas

Hay veces que, para seguir avanzando, debemos volver al inicio y preguntarnos por qué hacemos ciertas cosas. Si no obtenemos una respuesta, sería adecuado al menos plantear otras variables. El problema es, seguramente, que el miedo a salirnos de nuestra zona de confort nos lo impida. Hagamos algo incómodo: cuestionémonos ciertas cosas:

¿Por qué realizamos un entrenamiento de 60 min. en vez de dos de 30 min.? ¿Y si los realizamos antes de comer? ¿Y después? Como entrenadores, deberíamos saber cuándo aplicar la dosis óptima y de qué modo, qué adaptaciones fisiológicas queremos conseguir, etc. No todo se basa en saber qué estímulo damos: debemos saber sobre quién damos un estímulo y qué implicaciones tendrá.

¿Por qué realizamos un entrenamiento cardiovascular subidos a una bicicleta estática o cinta de correr? ¿Podemos conseguir los mismos objetivos de otro modo? ¿Qué pretendo conseguir al realizar un ejercicio durante 45 minutos a intensidad media? Y lo más importante, ¿qué conseguiremos realmente?

Si a tu cliente siempre le cuesta hacer un determinado movimiento, y tras innumerables sesiones sigue prácticamente igual, ¿estoy haciendo todo lo posible, como entrenador personal, por mejorar su vida? ¿Lo principal, antes que perder peso o ganar masa muscular, no sería mejorar su vida diaria?

Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. ¿Qué principios científicos soportan este tipo de afirmaciones? ¿Las creemos como un mantra o estamos analizando realmente qué pasa a nivel hormonal o metabólico?

En Protraining no paramos de hacernos preguntas incómodas e intentar resolverlas. Mayor el desafío, mayor la motivación y el esfuerzo en buscar soluciones. Una persona con posible síndrome metabólico, problemas crónicos en la espalda, etc, no harán sino afinar cada vez más nuestros métodos y aumentar la eficiencia del entrenamiento para, en definitiva, mejorar la calidad de vida de nuestros clientes.






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